Tu Inicio, con tus atajos
Quita, ordena y añade los que usas de verdad: escanear una factura, vender, registrar un gasto. Hasta una pregunta a Ari puede ser un atajo.
Así se lleva hoy la mayoría de los negocios: la factura en un sitio, el stock en otro y la caja en un tercero. Nada cuadra hasta fin de mes, y cuando no cuadra ya no te acuerdas de por qué. Olympus junta los tres en una sola app, sincronizada entre tus locales.
No son dos productos ni dos versiones. Es el mismo Olympus, que sabe dónde factura cada una de tus empresas y aplica la norma que toca.
Firma, envía, autoriza y reintenta. El RIDE sale por correo.
Menos horas entre la factura, el banco y el modelo.
Autorizada, en proceso o rechazada, y cuando se rechaza aparece el motivo en la propia línea: clave de acceso duplicada, un dato del receptor, lo que sea. Dejas de entrar al portal a averiguar qué pasó.
Efectivo, Bizum o transferencia, y enlace de pago online. El QR aparece en pantalla y el cliente paga desde su móvil. Por debajo de 400 € la simplificada basta, así que Olympus solo pide el NIF cuando de verdad hace falta.
Cada establecimiento lleva sus series encadenadas y sus terminales, y cada usuario ve lo que le toca y nada más. Funciona igual con una tienda que con una red.
Cada tipo de documento con su secuencial y su código del SRI, y un aviso antes de que repitas un número que la Administración ya te va a rechazar. El error más tonto y más caro, resuelto de raíz.
Suba los PDF o haga una foto con el móvil. Ari lee la factura o el tique, aparta las duplicadas y le deja una bandeja con lo que se puede registrar en bloque y lo que conviene revisar. Lo dudoso no lo inventa: se lo pregunta.
Solo en España. En Ecuador, las compras y retenciones se importan con la clave de acceso, el XML o la cámara.
Olympus ya cobraba en el mostrador. Ahora lleva también la sala: el plano con cada mesa en su estado, la comanda por comensal, los pases a cocina y la cuenta dividida. No es un comandero conectado a tu TPV: cada mesa es una venta del mismo TPV, así que la caja, el stock y la factura salen del mismo sitio.
Sigue a la mesa 7 durante un servicio
Huecos por cuartos de hora, mesa propuesta —juntando dos si hace falta— y lista de espera. Al sentar la reserva interna se abre su comanda.
Cada camarero entra en el dispositivo compartido y sus mesas quedan a su nombre. Descuentos y anulaciones piden al encargado.
Se anotan en cada cobro.
Cada plato con su receta, su coste, su margen y sus alérgenos. Al cobrar se descuenta el stock de los ingredientes.
Ventas por hora y por camarero, rotación de mesas, ticket por cubierto y qué platos son estrella y cuáles un lastre.
Un local puede ser restaurante y el de al lado, tienda. Cada sucursal con su carta, sus precios y sus ajustes.
El 10 % de servicio va aparte, sin IVA, y llega al SRI como propina dentro de la factura. No infla tu base imponible ni hay que cuadrarlo a mano.
Ticket simplificado o factura completa con NIF en el mismo cobro, registrados con VERI*FACTU. La propina es voluntaria y no se factura.
Restaurante es un complemento de Olympus: se contrata aparte y se enciende por sucursal.
Las últimas pantallas no añaden módulos: le quitan pasos a lo que ya hacías a diario.
Quita, ordena y añade los que usas de verdad: escanear una factura, vender, registrar un gasto. Hasta una pregunta a Ari puede ser un atajo.
Abre la caja con su fondo habitual o contando billetes y monedas. Vende tocando fichas o escaneando seguido, aparca un ticket y cierra con su informe Z.
La cámara lee la clave de acceso de la factura de tu proveedor, Olympus la consulta en el SRI y te la enseña tal como consta allí. Nada se guarda hasta que la importas. Las retenciones que te practican entran igual.
El periodo se elige por su nombre —este mes, el trimestre anterior, un rango— y el estado, el cliente y el importe viven en la misma hoja.
Cuánto le has facturado, cuánto te debe, cómo paga y cuánto pesa en tu negocio. Y desde la misma ficha, facturarle o registrar el cobro.
Dos programas «integrados» son dos bases de datos que se copian cosas por la noche y se desincronizan en cuanto una falla. Atlas y Olympus no funcionan así: comparten la identidad, la empresa y la licencia desde el primer día.
El mismo correo abre los dos productos. La misma contraseña y la misma passkey.
El mismo identificador de negocio en ambos. No das de alta tu empresa dos veces ni acabas con dos ficheros de clientes que no cuadran.
Qué producto usa cada negocio se decide en un único sitio. Añadir Olympus a una empresa que ya tiene Atlas es activar una casilla.
Una única política de privacidad para todo el ecosistema, no una por producto.
El circuito completo de facturación desde el CRM está construido. Se activa por negocio cuando lo pide: no viene encendido de serie.
Funciona igual con un local que con diez, y con una empresa que con varias.
Ficha, saldo y lo que le han comprado.
Catálogo y tarifas por lista.
Presupuestos que pasan a factura sin retecleo.
Cobro automático con la tarjeta guardada.
También lleva compras, contabilidad con cierre y conciliación bancaria (Norma 43, en España).
No hace falta apagar lo que ya usa para empezar. La migración va incluida: la hacemos nosotros y Olympus queda emitiendo en su lugar. Lo que gana es el trabajo que hoy repite a mano. En Ecuador, Olympus firma, envía, autoriza y reintenta solo, y manda el RIDE por correo; las compras y las retenciones entran con la clave de acceso o la cámara; el 104, el 103 y el ATS quedan como borradores listos para revisar. En España, Ari lee la factura o el tique, el banco se concilia con Norma 43 y reglas, y los modelos 303, 111/115, 390 y 190 salen de sus facturas.
La implantación la hacemos nosotros, por fases y con la fecha cerrada antes de empezar. Cada fase tiene su alcance y no se abre la siguiente hasta que la anterior está en marcha. La puesta en marcha que ofrecemos es Olympus listo en 7 días.
La sociedad está en España y el producto se usa en los dos países. El soporte atiende en horario de Ecuador, y ya hay clientes allí. La demo y el acompañamiento se hacen en su horario.
El precio se cierra por escrito antes de empezar: alcance, plazo y cifra, sin una tarifa que aparezca a mitad del trabajo. Lo ve en la demo, antes de decidir.
Puesta en marcha: Olympus listo en 7 días