Un programa de facturación, una hoja de cálculo y un cuaderno.
Así se lleva hoy la mayoría de los negocios: la factura en un sitio, el stock en otro y la caja en un tercero. Nada cuadra hasta fin de mes, y cuando no cuadra ya no te acuerdas de por qué. Olympus junta los tres en una sola app, sincronizada entre tus locales.
La misma app cumple en Ecuador y en España
No son dos productos ni dos versiones. Es el mismo Olympus, que sabe dónde factura cada una de tus empresas y aplica la norma que toca.
Emite y consulta la autorización en segundos.
- Facturas, notas de crédito y notas de débito
- Comprobantes de retención y guías de remisión
- Liquidaciones de compra
- RIDE en PDF y XML autorizado, listos para el cliente
- Si el SRI rechaza, te dice el motivo y lo reintenta solo
- Matriz, sucursales y puntos de emisión con su propia numeración
Cada factura genera su registro encadenado y se envía a la AEAT al emitir.
- Completas, simplificadas, sustitutivas y rectificativas
- Encadenado por huella, serie a serie y tienda a tienda
- Si la AEAT rechaza o acepta con errores, Olympus lo subsana
- Régimen general, recargo de equivalencia, criterio de caja y simplificado
- Modelos 303 y 390 de IVA; 111, 115 y 190 de retenciones
- Los números salen de tus facturas, no de una hoja aparte
Esto no es una maqueta. Es la app funcionando.
Cada factura, con su estado del SRI a la vista
Autorizada, en proceso o rechazada, y cuando se rechaza aparece el motivo en la propia línea: clave de acceso duplicada, un dato del receptor, lo que sea. Dejas de entrar al portal a averiguar qué pasó.
Cobra en el mostrador y emite en el mismo gesto
Efectivo, tarjeta, Bizum o transferencia. El QR aparece en pantalla y el cliente paga desde su móvil. Por debajo de 400 € la simplificada basta, así que Olympus solo pide el NIF cuando de verdad hace falta.
Diez locales con sus series, o uno solo
Cada establecimiento lleva sus series encadenadas y sus terminales, y cada usuario ve lo que le toca y nada más. Funciona igual con una tienda que con una red.
Secuenciales al día, sin claves duplicadas
Cada tipo de documento con su secuencial y su código del SRI, y un aviso antes de que repitas un número que la Administración ya te va a rechazar. El error más tonto y más caro, resuelto de raíz.
Fotografía la factura. Lo demás lo lee Ari.
Suelta los PDF o hazles una foto con el móvil. Ari lee proveedor, fechas, bases, IVA y retención, comprueba que las cuentas cuadren con el documento y te deja una bandeja con lo que puedes registrar de una vez y lo que necesita que mires. Cuando algo sale dudoso, no lo inventa: te lo pregunta.
Suéltalas y olvídate
PDF, JPG, PNG o HEIC. Un PDF con varias facturas dentro se separa solo, y si cuelas un presupuesto te avisa de que no es una factura. Puedes cerrar la ventana: sigue leyendo en segundo plano.
Te dice cuáles cuadran
Las que cuadran y cuyo proveedor ya existe se registran de una tacada. El resto queda separado por motivo: un campo por confirmar, un total que no cuadra por céntimos, un IVA que no es deducible, una posible duplicada.
Tú confirmas lo dudoso
Si un dígito sale borroso en la foto, Ari no elige por ti: te enseña la zona del documento y las dos lecturas posibles, y no deja registrar hasta que confirmas. Lo demás ya viene leído y cuadrado.
Y aprende de tus proveedores
A la sexta factura de Ofimática Levante, Olympus ya sabe que va a «Material de oficina», a la cuenta 629 y que se paga por transferencia a 30 días. Lo propone relleno y tú solo confirmas.
Hasta los tiques del súper
Un tique sin tu NIF no permite deducir el IVA. Olympus lo detecta, lo manda a gasto con el importe entero, te dice cuánto pierdes y te recuerda pedir factura en caja la próxima vez.
Registrada no es el final: es el principio
Cada factura registrada genera su asiento contable, alimenta el IVA soportado deducible de las casillas 28 y 29 del 303, suma a las retenciones del 111 y del 115, y entra en lo que debes a proveedores con su vencimiento.
No es una integración. Es el mismo suelo.
Dos programas «integrados» son dos bases de datos que se copian cosas por la noche y se desincronizan en cuanto una falla. Atlas y Olympus no funcionan así: comparten la identidad, la empresa y la licencia desde el primer día.
Una sola cuenta
El mismo correo abre los dos productos. La misma contraseña y la misma passkey.
Una sola empresa
El mismo identificador de negocio en ambos. No das de alta tu empresa dos veces ni acabas con dos ficheros de clientes que no cuadran.
Una sola licencia
Qué producto usa cada negocio se decide en un único sitio. Añadir Olympus a una empresa que ya tiene Atlas es activar una casilla.
Una sola política de datos
Una única política de privacidad para todo el ecosistema, no una por producto.
Y esto es lo que se mueve entre ellos
El circuito completo de facturación desde el CRM está construido y cubierto por 203 pruebas automáticas. Se activa por negocio cuando lo pides: no viene encendido de serie.
Negocios que emiten comprobantes todos los días
Funciona igual con un local que con diez, y con una empresa que con varias.
Compras
Órdenes, recepciones y facturas de proveedor.
Clientes
Ficha, saldo y todo lo que te ha comprado.
Productos y precios
Catálogo, tarifas y promociones por lista.
Cotizaciones
Presupuestos que pasan a factura sin retecleo.
Suscripciones
Cobros recurrentes a tus clientes, automáticos.
Gastos y caja chica
Con su justificante y su aprobación.
Tesorería
Cuentas bancarias, cobros y pagos conciliados.
Cuadros de mando
Ventas, cobranzas y compras, en tiempo real.










